¡YO ME LO GUISO, YO ME LO COMO Y LA BANCA ME DICE COMO!


¡YO ME LO GUISO, YO ME LO COMO Y LA BANCA ME DICE COMO!

 

Nadie, medianamente experto puede pensar que el apoyo de la Unión Europea a España, ahora a través del BCE y en el futuro también con la unificación bancaria, va a ser eterno y sin condiciones.

La verdad es que en cuanto se celebren en septiembre las elecciones alemanas, Berlín insistirá en que la unión bancaria solo se encargará de las entidades grandes, dejando fuera a las cajas de ahorros, y pidiendo al Banco Central Europeo que empiece a subir los tipos de interés, momento en que los países en dificultades, si quieren ayuda de la UE, van a tener que acudir al Mecanismo Europeo de Estabilidad con todo lo que ello implica, esto es, van a tener que “tragar” con la intervención si no quieren quebrar. Los mercados, por tanto, aunque a algunos les parezca lo contrario, están perdiendo la paciencia con España; el problema es que el Gobierno no quiere darse cuenta.

Porque es evidente que  quien compra los títulos de deuda es la banca española, en especial las cajas de ahorros, que, colocan el dinero en el refugio seguro que representa una deuda admitida como garantía por el BCE  a la hora de conceder préstamos a las entidades crediticias españolas, al no existir oportunidades de inversión en una economía en recesión. Ese, y no otro, es el motivo real de que las subastas de deuda estén yendo bien. No se trata, por tanto, de que los mercados confíen en la economía española y en su pronta recuperación; se trata, por el contrario, de que el mecanismo establecido por el BCE para que fluya la financiación hacia los sectores públicos de aquellos países con dificultades en los mercados, está funcionando.

Para empezar, este año la economía va a caer mucho más de lo que dijo el Gobierno, cuando elaboró los presupuestos para 2013, lo cual significa que no se van a cumplir nuevamente los objetivos presupuestarios.

El Ejecutivo trató de dulcificar la cosa presentando un plan de reformas junto al nuevo cuadro macroeconómico, ajustado a la realidad, pero esas reformas no afectaban a lo fundamental, que no es otra cosa que el gasto público y el déficit presupuestario, con lo cual a los mercados empieza a terminárseles la paciencia con España.

Además, eso de que este año el saldo de deuda pública en circulación termine por encima del nivel del 90% empieza a inquietarles e inquietar a todos nosotros, porque es a partir de ahí donde un país tiene muchas dificultades para seguir financiando su deuda, sobre todo con una economía en recesión o estancada, lo que incrementa de forma exponencial el riesgo de suspensión de pagos y quiebra.

Lo lógico, ante semejante panorama, sería esperar que el Gobierno reaccionara y metiera mano de una vez por todas al gasto público, pero como Rajoy y Montoro se niegan a hacerlo y los mercados y los ciudadanos empiezan a perder la paciencia con ellos.

Mayo, 2013

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