VOLVER A LA DEMOCRACIA Y A LA AUTONOMÍA MUNICIPAL


La Asamblea Vecinal, era la asociación de personas afines, en donde todos y todas se encontraban en igual derecho de decisión sobre un tema en particular y eran representados directamente por ellos mismos.

gm/ Emilio Clemente/Diciembre 2016

VOLVER A LA DEMOCRACIA Y A LA AUTONOMÍA MUNICIPAL

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La pasada reforma de la ley Electoral, realizada por LO 2/2011, de 28 enero y LO 3/2011, de 28 enero 2011, significó un varapalo a la Democracia en España, al “cargarse de un plumazo”, los Concejos abiertos, último reducto de la Democracia directa y por lo tanto de la Autonomía municipal, que tantos ídem.,  ha sufrido a través de la Historia.

Y es que la Democracia directa, verdadera esencia de la democracia,  ejercida en los Concejos proponía un método eficaz para acabar con las burocracias, los “rodillos” políticos y económicos, en función de afrontar los problemas cotidianos directamente e invitaba a la participación de todos aquellos que estén inmersos en la problemática de su municipio. La recién eliminada  democracia directa se ejercía mediante el asamblearismo, ya que este es el órgano principal de decisión en cualquier tipo de organización.

La Asamblea Vecinal, era la asociación de personas afines, en donde todos y todas se encontraban en igual derecho de decisión sobre un tema en particular y eran representados directamente por ellos mismos. En las Asambleas se exponía un tema para debatir, en donde se trataba de llegar siempre a decisiones por consenso para llegar a unos mínimos acuerdos y evitar de esta manera la utilización del voto. En la  Asamblea la participación era libre y voluntaria, siendo la única que podía aprobar o desaprobar acciones y decisiones previamente consensuadas.

Era una organización de abajo hacia arriba, tenía un principio federativo, es decir, que la Asamblea Municipal, que tomaba sus decisiones no por mandato de un presidente si no por consenso, tenía como deber procurar que este método fuera utilizado en todos los aspectos.

La actual democracia, aceptada y recogida en nuestro texto Constitucional, una democracia basada en la representatividad por parte de unos “especialistas” en la política, que a menudo suelen ser excelentes demagogos, amparados en el “manto” de los Partidos Políticos, quienes nunca podrán responder a la problemática social.

La supuesta participación de las personas en la democracia, es decir la “libertad” de elegir nuestros representantes por medio del voto, ha generado y generará ciertos grados de burocratización en torno al poder político, creando ciertas castas políticas y tradicionales (familias y partidos) dentro de la política española y europea. La democracia deja de ser ejercida por el pueblo, para pasar a ser ejercida por los Estados y de esta manera continuar su dominio por medio de la astucia y la fuerza. El sistema representativo se convierte entonces en un medio de dominación por el cual los partidos hacen pensar a la sociedad que es ella la soberana y la que decide por medio del sufragio.

Luego nos aparecen grandes propagandas invitando a participar de la democracia, la que es reducida a insertar una papeleta y escoger a los nuevos gobernantes para que manipulen la ley durante delimitados periodos de tiempo. Una democracia que la única libertad que nos brinda es la de elegir los nuevos gobernantes, quienes dirigirán, salvo honrosas excepciones, a la sociedad (y lo sufrimos en nuestras carnes) hacia el abismo de la pobreza y el desempleo, bajo el pretexto de la voluntad popular.

El sistema representativo crea y garantiza, un monopolio gubernamental opuesto a los intereses de la sociedad dejando a un lado el sistema económico, el cual pasa a ser manejado y controlado por los bancos y las multinacionales.

Los defensores de este sistema representativo total (el que suscribe, alcalde dieciséis años de un municipio con concejo abierto, es partidario de la democracia directa en los municipios pequeños que son la mayoría de municipios en España y de listas abiertas en el resto) al escuchar tales acusaciones salen en defensa de su sistema democrático, asegurando que la democracia no solo es depositar un voto, si no de varias alternativas de participación como la acción de control y la demanda; de lo que no nos hablan, es de las miles de acciones de control y denuncia que se encuentran archivadas en un sistema jurídico  y político, la mayoría de las veces, en las democracias europeas, tan viciado

Rememorando, con las debidas licencias, a un clásico anarquista, yo diría que “El sufragio universal es una trampa, una máscara tras la cual se esconde el poder de los Partidos políticos, de la Banca y del Estado.”

Criticar a la democracia asamblearia de dictadura de mayorías es el mayor despropósito dentro de los sistemas “democráticos ejecutivo” dado que es el sistema que más permite el consenso real.

Con la pasada reforma de la Ley se ha privado a la totalidad de los vecinos  de su libertad de decidir, VOTANDO, su destino  (menos a tres de ellos en los pueblos más pequeños, aunque la tramposa ley también les brinde la opción de utilizar el concejo abierto, en la seguridad de que nadie va a elegir esta opción  más incómoda personalmente para el nuevo Alcalde).

No valen demagógicos  o mal valorados  argumentos de ingobernabilidad anterior por escasa participación ciudadana, ¿o es que acaso, ahora que no pueden, van a participar?. No sean manipuladores y admitan que lo que es evidente y no conjeturable que, con la nueva ley en la mano solo podrán votar tres, cuando antes lo hacía todo el pueblo, si quería.

Si señores padres de la Patria del momento, Uds., le dieron otro bocado histórico más a la Autonomía municipal y yo les propongo, ahora que tanto se habla de la necesidad de una reforma de la Ley electoral, que yo comparto, si se tachan de demócratas tengan en cuenta las reflexiones aquí vertidas y devuelvan aquella desdichada involución democrática al pueblo libre y soberano en aquellos municipios aptos por sus dimensiones censales, que son la mayoría en España.

Diciembre, 2016

Fdo.: Emilio Clemente.- Alcalde de Valhermoso,  dieciséis años con Concejo abierto y ex/Presidente de la Excma. Diputación de Guadalajara